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12 pasos para un mejor Bienestar

A través de IIN aprendí un programa de 12 pasos que me permitieron lograr un mejor balance en mi día a día.


El bienestar es un viaje, no es un destino. Este viaje comienza escuchando tu cuerpo y teniendo la decisión de invertir tiempo y energía. Como todo aquello que nos importa necesitamos poner “foco”, prestar atención. Se trata de ir dando pequeños pasos e ir disfrutando del proceso, que nos ayudan a mejorar nuestra salud y calidad de vida.

La propuesta es elegir una de las etapas, y cuando consideremos que estamos listos, recién pasar a la siguiente. No es necesario seguir el orden que se indica a continuación. Sino confiar en nuestros instintos , en qué nos está diciendo el cuerpo y reconocer qué cambio puede generar el mayor impacto en nuestro presente y en nuestro futuro.

Al final del día lo que cuenta es el progreso y no la perfección.


1. Tomar más agua: El cuerpo humano está, en promedio, compuesto de un 70% de agua. Teniendo en cuenta que comenzamos nuestras vidas como embriones creciendo en un saco amniótico, tiene sentido que el agua sea vital para nuestra existencia. Incluso después de que nacemos, el agua juega un papel vital en nuestros cuerpos. Nos protege de las lesiones al rodear nuestro cerebro, la médula espinal, las articulaciones, y lleva nutrientes a nuestros órganos a través de la sangre. El agua también es esencial para facilitar la eliminación de los desechos. Es recomendable tomar agua especialmente a la mañana para continuar con los procesos de desintoxicación de la noche. Se recomiendan 8 vasos de agua diarios, entre 2 a 3 litros.


2. Cocinar más en casa: Cocinar tu propia comida te permite controlar los ingredientes y te permite crear comidas que se adapten mejor a tu bio-individualidad. Ya sea más vegetales, menos gluten o más semillas. Si estás acostumbrado al delivery o a salir a comer diariamente, toma la decisión de elegir una nueva receta una vez a la semana para probar y prepararla en tu hogar.


3. Experimentar introduciendo granos a nuestra dieta: experimenta agregando a tus ensaladas semillas de lino (excelentes para ayudar a mantener el intestino limpio) y semillas de sésamo (mejor fuente de calcio) en ambos casos se recomienda molerlas para que puedan ser absorbidas en el tracto digestivo. Estas semillas darán una nueva textura a tus ensaladas y aportaran nuevos nutrientes.


4. Aumentar la ingesta de vegetales dulces: introducir vegetales dulces como el zapallo, la batata puede ayudar a reducir los antojos de azúcar.


5. Aumentar el consumo de hojas verdes: los vegetales verdes son los alimentos que más comúnmente faltan en las dietas modernas. Aprender a incorporar verduras de hojas oscuras en la dieta es esencial para establecer un cuerpo sano y un sistema inmune. Los vegetales verdes ayudan a fortalecer la sangre y el sistema respiratorio. Nutricionalmente, los vegetales son ricos en calcio, magnesio, hierro, potasio y vitaminas A, C y K. Están cargados de ácido fólico, clorofila y muchos otros micronutrientes. Incorpora: kale, espinaca, lechuga, rúcula.


6. Experimentar con el consumo de proteínas: Nuestros cuerpos necesitan proteínas para renovar y reponer nuestras células, estabilizar el azúcar en la sangre y darnos energía. Muchos alimentos contienen proteínas, pero las fuentes más ricas incluyen productos animales como la carne, productos lácteos, huevos y pescado, así como fuentes vegetales como nueces y semillas. Experimenta teniendo en cuenta tu bio-individualidad en la elección de las proteínas.


7. Comer menos comida procesada: hoy en día es muy conocido cómo se han alterado los alimentos agregándoles conservantes o químicos en su producción. Todavía no se ha determinado los efectivos negativos pero sí se sabe que no estamos preparados para procesarlos. ¿Cómo reconocer que es comida procesada? La que adquirimos empaquetada, todo aquello que queramos consumir y debamos abrir un paquete, seguramente contiene algún químico adicional que no nos aporta nutrientes.

8. Generar el hábito de nutrir al cuerpo: somos lo que comemos. A través del sistema digestivo, todo lo que comemos se reduce a partículas muy pequeñas que van a nutrir a nuestros órganos. Tomar conciencia de ello, nos lleva a la importancia de ser capaces de crear un hábito en nuestra alimentación introduciendo más vegetales, frutas y agua.


9. Tener relaciones saludables: nuestras emociones juegan un papel clave en nuestro bienestar. Lograr tener vínculos sanos, nutre nuestra salud. Somos responsables de identificar y mantener aquellas relaciones que nutren nuestra alma, desde la pareja, la familia, los amigos, etc.


10. Disfrutar de una actividad física regular: el estilo de vida moderno y las extensas agendas pueden crear estrés en el cuerpo. Esto puede llevar a desarrollar dolores crónicos y a problemas digestivos. La tensión causada por el estrés causa estragos en la calidad del sueño, las elecciones de alimentos y la salud en general. Aunque la mayoría de nosotros estamos de acuerdo en que el movimiento es un componente crucial de nuestro bienestar general, los diferentes estilos de ejercicio funcionan para diferentes personas. Si bien a algunas personas les gusta entrenar en grupo para mantener su energía, otras usan el ejercicio como un "descanso" y esperan pasar un tiempo a solas. Desarrollar una rutina de ejercicio regular que se adapte a su estilo, mejorará su modo de pensar y ayudará a que la actividad física sea agradable y sostenible.


11. Encontrar un trabajo que ames: es importante encontrar una actividad que cuando la realizas sientas que fluyes. Quizás no sea tu trabajo actual, pero saber que te gusta hacer y encaminar tus acciones a qué esa sea la actividad a través de la cual lograrás tu sustento en el futuro, es una de las fuentes de nutrición más importantes en tu bienestar.


12. Desarrollar una práctica espiritual: imagina qué te conecta más con vos mismo. Quizás puedas comenzar con una meditación diaria, o practicando mindfulness o comenzando un diario de gratitud. Puedes escribir tres cosas por las cuales te sientas agradecido cada día o semana. Dar gracias es una excelente forma de conectarte más profundamente con vos y con el mundo que te rodea.


Estela Pirra.






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